
0.90 x 0.60 cmts. Acrílico sobre lienzo.
Surrealismo. El artista representa por medio de imágenes oníricas la frialdad de las grandes ciudades y su desconexión con el ser humano. Así, la urbe de cemento, cual islas frías y oscuras, rodeadas de nubes de contaminación industrial crean una suerte de desierto donde el hombre nace, trata de vivir y amar, en un ambiente en el cual la naturaleza es casi solo imágenes, cual cuadros que apenas son meros reflejos muertos. Esta obra habla sobre la progresiva frialdad del amor en las urbes, sean del primer mundo o del tercer mundo, representado en el amor de pareja, pero representando también el amor entre los hombres, convertido en algo primigenio, pero frío, a pesar de los rojos intensos que crean un ambiente inhóspito y agresivo… en general, el artista muestra una imagen entre sueño y pesadilla, refiriéndose al efecto de la vida en las ciudades y la salud mental, donde la sensación de soledad genera muchos de los más grandes problemas de salud. El lema “rico o pobre, soledad”, es una sentencia al respecto: ricos o pobres, la sensación de abandono, de incomprensión, de soledad, termina mermando al ser humano.
